El Consejo Nacional de Posguerra y su influencia en el primer peronismo

Planificar la argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra  (1944-1946), de Gustavo J. de la Vega, es el nuevo título de la colección Convergencia. Entre memoria y sociedad, que dirige Noemí Girbal-Blacha.

Planificar la argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra  (1944-1946), de Gustavo J. de la VegaPara el autor presenta al peronismo como un fenómeno que ha sido analizado en sus más variadas facetas. Menciona el extenso tratamiento que tuvieron algunos temas, como el vínculo con los sindicatos, la iglesia, los militares, la relación con algunas instituciones, como el Banco de Crédito Industrial, el Instituto Argentino de Promoción del intercambio (IAPI); y advierte la necesidad de un análisis más profundo de las realizaciones del Consejo Nacional de Posguerra (CNP).

En palabras de De la Vega, la importancia de un tratamiento intensivo de lo realizado por el CNP, radica en que en él comienzan a gestarse algunas de las ideas principales de la política económica del primer gobierno peronista y su Primer Plan Quinquenal.

 

Compartimos algunos fragmentos del libro

Sobre el surgimiento del Consejo Nacional de Posguerra

Toda la preocupación sobre el desarrollo económico de posguerra, desde el punto de vista institucional y político, intentó encaminarse con la creación del Consejo Nacional de Posguerra (CNP): el día 9 de septiembre de 1944 se publica en el Boletín Oficial el decreto Nº 23.847/1944, con el cual se crea este organismo […].

[…] la función implícita era colocar al Estado nacional en una situación de prevención frente al escenario de terminación de la Segunda Guerra Mundial, para lo cual tanto lo económico como lo social debían estar bajo el atento ojo gubernamental, que sería responsable del correcto encauzamiento de los conflictos y las demandas que se preveía aparecerían en el horizonte social y económico.

[…] la preocupación por un aumento del costo de vida, sumado al riesgo de que la industria manufacturera no lograra superar sus dificultades, configuraba un escenario de potencial conflicto social que había que analizar. El desempleo posible era una amenaza que podía generar una situación no deseada y era necesario conjurar los perjuicios sociales que el desempleo y el aumento del costo de vida podían llegar a instalar en el país. La inminencia del fin de la guerra parecía potenciar estos temores y, por ello, se configuró en uno de los temas centrales de debate de aquellos años. Precisamente, esta preocupación también ocupó un lugar de relevancia en las discusiones del CNP, que incluso emitió un documento público en el que analizaba la situa­ción del empleo y la desocupación […].

El CNP y Perón

Planificar la argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra  (1944-1946), de Gustavo J. de la Vega[…] Si bien desde la década de 1930 se había visto un crecimiento importante del aparato estatal, la particularidad del nuevo ente radicaba en dos puntos importantes: por un lado, su objetivo era la búsqueda de una perspectiva de mayor plazo, y, por el otro, su conducción no se diluía en representantes institucionales, sino que estaba en cabeza de quien concentraba un enorme poder formal y real: el entonces coronel Juan D. Perón. 

El decreto de creación del CNP implicaba grandes cuestiones. Por una parte, era un eslabón más en el proceso de acumulación de poder de Pe­rón, ya que delegaba en él funciones muy amplias y con una importante repercusión social: el entonces vicepresidente de la nación tenía ahora a su cargo la dirección de los estudios sobre el ordenamiento económico y social. Asimismo, lo facultaba para proponer la coordinación, planifi­cación y ejecución de todo lo referente a cuestiones de carácter social y económico. Es decir, por lo menos en lo que hace a la cuestión económica y social, Perón ocupaba ahora un lugar central desde el punto de vista del desarrollo económico del país e incluso fijaba una estrecha dependencia por parte de los ministerios y autoridades nacionales, provinciales y mu­nicipales en cuanto a la colaboración que debían prestar en ese cometido. Por lo tanto, Perón tenía la incumbencia en el análisis y la implemen­tación de medidas, y subordinaba todo el accionar del Estado para esta misión[…] .

[…]El discurso inaugural del CNP hecho por Perón es bastante interesante desde el punto de vista de las ideas a implementar o de los roles que se esperaban de los distintos actores. En ese discurso coloca al Estado en una posición rectora y ordenadora del cuerpo social. El Estado era visto como la única alternativa a la caída en una anarquía de intereses si estos no eran modera­dos por la acción del poder: en ese diagnóstico se perfilan por un lado una economía patronal y por el otro una economía obrera que pujan por sus intereses de una manera fragmentada, cuando lo que verdaderamente debía contemplarse, según su visión, era una economía nacional […].

[…] Perón no negó en su exposición en el CNP el hecho del ascenso de la inflación. Eso era evidente. El propio Perón lo reconoció al efectuar un re­sumen de la evolución de los precios en los últimos tiempos. Pero en su diagnóstico aparece un adversario puntual: un grupo de inescrupulosos capitalistas. Eran unos adversarios políticos que mediante maniobras es­peculativas desestabilizaron la obra del gobierno y la suya propia. Perón los acusó –sin identificarlos sino constituyendo un colectivo impreciso– de aumentar los precios en forma generalizada de todos los productos que no estaban regulados por la Ley Nº 12.591, sustrayendo mercaderías y acumu­lándolas en sus depósitos en detrimento de la demanda, recargando precios y acusando al gobierno por todo ello. Perón radicalizó la discusión por la inflación […].

Las medidas del CNP

Planificar la argentina justa, libre y soberana. El Consejo Nacional de Posguerra  (1944-1946), de Gustavo J. de la Vega[…] En síntesis, el CNP plantea medidas que más adelante serían centrales en el Primer Plan Quinquenal de Perón. Menciona llevar a cabo tres tipos de actividades: realizar obras públicas –en su propuesta las divide en “obras públicas reproductivas” (diques, caminos, puertos, obras de saneamiento) y obras públicas no reproductivas (hospitales, sistema de agua corriente, escuelas, estadios deportivos y centros recreativos)–; construir planes de viviendas populares e instalar fábricas del Estado o mixtas para elaborar productos especialmente convenientes para la defensa nacional. No cabe duda de que este ideario, al menos parcialmente, constituyó parte del futuro plan de gobierno de Perón durante su primer mandato y fue un indicador valioso de la vinculación entre el CNP y su Primer Plan Quinquenal […].

[…] Estas posturas, que sin ser las únicas fueron de las más relevantes, con­tribuyeron a la constitución de la idea de país, del modelo de planificación y del desarrollo futuro. En ese escenario, el CNP se convirtió en una usina generadora de información, inspiradora de medidas no solo del gobierno asumido en 1943, sino del comienzo del primer gobierno peronista […].

[…] La preocupación por asegurar la ocupación, por mantener la industria in­cluso frente a los embates de un comercio exterior competitivo, asegurar que la inflación no deprimiera el gran motor que en esta opinión era el consumo interno, entre otros objetivos, llevó a elaborar posiciones y documentos que luego serían insumos importantes para el primer gobierno de Perón. Tam­poco fue menor la influencia del CNP en la formación y captación de cuadros para la gestión que se inició en 1943, los cuales tuvieron destacada actuación durante los primeros años de gobierno.

Como instrumento de poder, el CNP también brindó a Perón una plata­forma con la que consiguió el fundamento teórico que sostuviera su lucha ideológica con partidarios de otras posturas económicas y sociales. Es en el CNP donde se elaboraron normas que luego fueron puestas en vigor y, en ese sentido, el CNP   trasciende la función de análisis para transformarse en un verdadero gabinete en las sombras, produciendo decretos, emitiendo comu­nicados de prensa a la comunidad, dando señales a la industria y al comercio, y generando medidas antiinflacionarias […].
FICHA DEL LIBRO Y COMPRA ON LINE

El autor

Gustavo J. de la Vega es licenciado en Ciencias Políticas (Pontificia Universidad Católica Argentina), magíster en Sociología (Flacso) y magíster en Historia Económica y de las Políticas Económicas (Facultad de Ciencias Económicas, UBA). Es docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica Argentina.   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.